El mundo, el planeta, necesita urgentísimamente un solemne y gran acto de paz y serenidad por parte de los líderes políticos de todas las naciones. Una Gran Cumbre Mundial de Presidentes de todas las naciones, en donde se tratara inmediatamente lo del tema del cambio climático, sería lo deseable.
Con toda la seguridad alrededor que quieran, dadas las actuales circunstancias con lo del terrorismo internacional latente, pero que reaccionen de una vez los líderes del planeta. ¿Cómo podemos oír sin reaccionar en los noticiarios de televisión que empresas petrolíferas vinculadas a Bush han tratado de comprar opiniones favorables a las actuales emisiones de dióxido a la atmosfera, etc., entre el mundo científico de primera línea? ...
Que cese ya esta tensión internacional en la que las guerras de unos y otros, y el no hacerse nada claro y rotundo contra el cambio climático -del que ya se ha dicho que es responsable el ser humano- nos tienen a todos en vilo. Demostrémonos que hemos vencido al ayer atávico, al ayer antiguo, Y, entonces, así, ya seríamos modernos de verdad. Hagamos, acaso, fiestas mundiales de Solidaridad y Libertad. Proclamemos, acaso, el Día de la Solidaridad y Libertad para todos los pueblos del mundo. Nos relajaríamos colectivamente (sí, leí no sé si para bien o para mal, las ideas de C. G. Jung sobre el inconsciente colectivo.
Amemos la vida. Es nuestra madre. ¿Cómo hemos podido olvidarlo así? Todos vinimos de las aldeas, de los poblados, de las tribus...
El mundo, sí, necesita un acto solemne que inaugure un mundo mejor, surgido de lo más noble de la especie, del corazón de nuestros líderes y no sólo de sus mentes.